Columna por: Celeste Espinosa

Mayo es el mes de la Herencia Asiática y las Islas del Pacífico, se conmemora de esta forma desde hace 30 años como una manera que occidente encontró para celebrar y reconocer la influencia asiática en el mundo.


La comunidad asiática ha encontrado en los años recientes una forma de reinventarse sin dejar de lado su esencia, ha mostrado que es capaz de amoldarse a las necesidades actuales sin que ello signifique sacrificar su identidad. Sin duda esto ha sido un gran impulso a la hora de manifestarse en expresiones artísticas y en la literatura no se quedan atrás. Cada vez llegan con más fuerza las voces desde el otro lado del océano y resuenan con ímpetu, voces que creíamos lejanas pero que parecen estar cada vez más cerca.

Este es el caso de la poeta Su Hwang, quien nació en Corea del Sur, sin embargo pronto su familia tuvo que mudarse a Nueva York donde estudió la universidad, su talento la llevó a ganar la beca Jerome Hill en Literatura y posteriormente ganó el Premio James Wright de la Academia de Poetas Norteamericanos y del Minnesota Book Award 2020. Una de sus características principales de la forma de escribir de Su Hwang es la forma en que retrata una vida profundamente americana con esta sensación de otredad, una postura que requiere de haberse sentido parte de esos otros que deambulan opacos en unas calles que nos fueron hechas para ellos, un ejemplo de ello lo vemos en el siguiente poema:

Show Me Where It Hurts

I see it before it happens: a lone buck leaps
through scrim of porous brush & smashes
a windshield, headlights flicker like Morse code
in the dark
dark
dark.

Warm steam leaves the body
Hiccuping its final gasps
desperately clinging to evolution.

I see my own breath hover
before tasting blood in the air
heat of twisted metal
wrapped around the tree
like some love affair.

A young girl, lily-white and slythe
crawls out of the wreckage
and I run to embrace her, as if she were my daughter

but she crosses her arms into a crucifix
as if deflecting a hex
wants nothing to do with me.

¨Who’s watching over you?¨ I ask
but she cries: ¨are we dead yet?¨

Drawing near I coats her with a piece of Candy
found in my pocket,
no one can refuse a sugar fix.

She’s named Alice, and I can’t help but think of Wonderland
—the privilege of fairy tales
however, surreal or bland—
and happy endings, teaming with talking animals
and fancy top hats.

I rise, feeling like we spoke for hours,
but it was simply fantasy.

This is the only way I scape the world in freefall
where up is down
and down is up
the rabbit hole pushed inside-out.

Once upon a time, when I was a teacher,
I told my students to never end a story with
characters waking from a dream
¨a real cheaptrick¨, I proclaimed, not to resolve any narratives
disregard the heft of personal histories
logic without a care.

But maybe I was wrong.
Let’s make everything a dream
keep plots real thin

because, in this world, if a met a girl named Alice
alone in unlit lane
she’d be a brown girl, or a black girl, or a native girl
and I’d have to concuct the hokes,
to have her turn away from all the roadkill
forget the tear across her stomach

her intestines, spilling, gutted
I’d have to wrap her in my coat
invite her
to show me where it hurt
and she’d wave her little hands above our heads
screaming:
¨everywhere,
            everywhere,
everywhere¨.

Otra autora que logra retratar de forma muy genuina la nostalgia sin caer excesos es Lou Fu (Kitty Hsu), esta poeta nació en Taiwán y es miembro de la Sociedad de Poesía de Taiwán, de la Sociedad China de Poesía y de la Sociedad Internacional de Investigación Poética, en sus textos emplea la naturaleza como un recurso para mostrar los sentimientos, con sus palabras retrata formas que se asemejan a cuadros imaginarios que cada quién decide decorar al ritmo lo que evoquen sus pensamientos:

Intención de otoño

Algunas impresiones,
se siente como si estuviera volviendo,
algunas escenas,
pero todavía se siente como si el tiempo pasara.

Frustración y alegría,
como un carillón de viento meciéndose en el viento,
quedarse elegantemente y balancearse allí.

Aunque es silencioso en otoño,
pero puede hacer que la tierra gire sin interrupciones.
Las lágrimas evocan ondas en la superficie del lago flotante,
también puede mover la tierra.

Traducción por Andrea Rivas

Una ola

Estar en el mundo
¿Por qué está floreciendo alguien?
Una ola está contemplando que abruptamente apareces de lejos
Las medusas de agua están flotando en el universo solitario y sereno.
El rocío es la ola, que derrama lágrimas en la inmensidad
Es la fotografía gigante de la mañana.
para esparcir ondas interminables.

Traducción por Xin Yue y Mariela Cordero

Finalmente no quiero quedarme sin mencionar a Sayaka Osaki, autora japonesa que es imprescindible y me parece una de las grandes referentes de la poesía asiática actual, sin duda una de mis favoritas, es una de esas autoras que no puedes dejar leer pues consigue un ritmo hipnótico que da pie a imaginar lo que nos propone: 

Animal ruidoso

No creas en las palabras
No creas en un “cielo azul”
No creas en una “tierra brillante”
No creas en una “la luz de la esperanza”
Soy un animal ruidoso
Soy un animal que camina mientras habla sin parar
No me es posible hablar solamente sobre lo que he visto
No te es posible hablar solamente sobre lo que has visto
Las palabras mienten y las palabras tienden a soñar
Las palabras se inclinan a la cobardía
Las palabras son sólo ideas, grandiosas pero no pueden hacer nada
Las palabras no tienen ningún poder
Las palabras no pueden hacer nada
Por lo tanto, no creas en las palabras

Los animales ruidosos pueden ver la separación del Pangea hace doscientos millones de años
Los animales ruidosos pueden ver las llamas dibujadas en una cueva birmana hace diez mil años
Los animales ruidosos pueden ver la suciedad en los ríos de todo Edo hace cuatrocientos años
Los animales ruidosos pueden ver el torpe amor de Sugiyama Chiyo hace sesenta años
Los animales ruidosos pueden ver el ángel de Klee entre las nubes de Tokio
Los animales ruidosos pueden ver el castillo de Kafka en los valles de la llanura de Musashino

No creas en las palabras
No creas en las palabras de los políticos
No creas en las palabras de la multitud que protesta
No creas en las palabras de la enfermedad
No creas en las palabras de tus profesores
No creas en las palabras de las mujeres
No creas en las palabras de los guerreros
No creas en las palabras de las celebridades
No creas en las palabras de los trabajadores
No creas en mis palabras

Todos en el mundo han sufrido desastres
Todos en el mundo se han contagiado de enfermedades
Todos en el mundo han padecido los síntomas
Todos en el mundo se han infectado
No creas en mis palabras

Los animales ruidosos se distribuyen por las ciudades
Necesitamos dinero para la vivienda
Necesitamos dinero para la comida
Necesitamos dinero para la luz y la calefacción
Necesitamos música
Necesitamos pensamientos
Necesitamos palabras
Sin ellos nuestros cuerpos se descomponen
Y nos venimos a menos con la fiebre

Pero no creas en la medicina
No creas en médiums espirituales
No creas en cantantes
No creas en el capitalismo
No creas en el cristianismo
No creas en los ciudadanos del mundo
No creas en el amor y el coraje
No tapes tus oídos

Soy un animal ruidoso
Soy un animal que se deshizo del acento de su ciudad natal
¡El café mocha produce todos estos dolores!
Soy un animal ruidoso
Seré un animal ruidoso hasta que muera

Traducción de Adalberto García López
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