Las acusasiones vienen de Scott Fortner, coleccionista que supervisa un sitio web dedicado a promover archivos de memorabilia relacionada con Marilyn Monroe.


Kim Kardashian vuelve a estar en el centro de la polémica por el icónico vestido de Marilyn Monroe “Happy Birthday, Mr. President”. Tras semanas de rumores, la controversia llegó a su punto álgido. El coleccionista Scott Fortner afirmó que el diseño de Bob Mackie, que la fallecida actriz llevó para dar una serenata al presidente John F. Kennedy en 1962, se encuentra muy dañado después de que la estrella de reality llevara el vestido en la alfombra roja de la Met Gala el mes pasado.

El 13 de junio, Fortner compartió una foto que, según él, se tomó después de que el vestido fuese prestado a Kardashian. La imagen muestra espacios en los que le faltan cristales, además de contar con la cremallera rasgada. La socialité y modelo de 41 años aún no se ha pronunciado sobre los presuntos daños. 

Sin embargo, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) sí ha declarado sobre el tema. “La ropa histórica no debe ser usada por nadie, ni en público ni en privado”, mencionó el ICOM en un comunicado, de acuerdo con Art News. “Son artefactos de la cultura material de [su] época, y deben conservarse para las generaciones futuras”.

Por otra parte, el propio Mackie también ha expresado su desaprobación: “Pensé que era un gran error”, dijo. “[Marilyn] era una diosa. Una diosa loca, pero una diosa. Estuvo fabulosa. Nadie fotografía así. Y fue hecho para ella. Fue hecho para ella. Nadie más debería ser visto con este vestido”.

Después de la Met Gala, que tuvo lugar el pasado 2 de mayo, Ripley’s Believe It or Not! emitió un comunicado en el que revelaba que no se había hecho ninguna alteración en el vestido y que Kardashian, de 41 años, se había puesto una réplica después de llevar el original en la alfombra roja. Ripley’s se refirió, además, al asunto en un comunicado publicado el 5 de mayo, según The Daily Beast: 

Básicamente, hemos mantenido numerosas conversaciones con Kim y su equipo y hemos establecido numerosos requisitos para la seguridad y la manipulación del vestido, dijo Amanda Joiner, vicepresidenta de licencias y publicaciones de Ripley’s. El vestido nunca estuvo solo con Kim. Siempre fue con un representante de Ripley. Siempre nos aseguramos de que en cualquier momento en que sintiéramos que el vestido corría peligro o se rompía o nos sentíamos incómodos por cualquier cosa, siempre teníamos la posibilidad de poder decir que no íbamos a continuar con él.

Ripley’s Believe It or Not! adquirió el vestido por 4,8 millones de dólares en Los Ángeles en 2016. “Creemos que es la pieza más icónica de la cultura pop”, dijo tras la compra Edward Meyer, vicepresidente de Ripley’s.

Hasta la aparición de Kardashian en el Met, el vestido se encontraba guardado en una habitación con temperatura controlada.

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