Mar. Jul 5, 2022
1:57 am

¿De dónde salieron los NFT? Una breve historia del medio.

Puntos Clave.

1- Las coloredcoins como el primer cripto proyecto con características de NFT 

2- ¿Comprar una casa, un coche o meme como NFT? 

3-  Si, los NFTS nos dan la seguridad de la blockchain pero….¿y luego?

Actualmente es cada vez más común encontrar noticias en prácticamente todo medio de comunicación sobre la explosión y el crecimiento de lo que conocemos como NFTs; cómo se han convertido en un sinónimo de posibilidad y cómo han encontrado un lugar entre creadores y coleccionistas: Ya sea la venta del primer tweet, porcentajes del valor total de equipos de fútbol, “momentos históricos” de CNN, criptoarte, etc. Básicamente, lo que nos dice visualizevalue con NFTs, explained (74 ETH – $144,285.94). 

¿Cómo llegamos a este punto? Vengan, tomen asiento y les contaré una historia que –probablemente– no han escuchado…

Nuestra historia comienza diez años atrás, el 18 de abril del 2011, cuando se lanzó por primera vez Namecoin, criptomoneda variante de bitcoin que a diferencia de ésta, permite el almacenamiento de datos en su propia blockchain. Se utiliza principalmente para el registro de dominios ajenos e independientes de la ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), por lo que su dominio es totalmente diferente y se conoce como .bit, siendo el punto de partida para los NFTs, pero no nos adelantemos.

NFTs, explained

Érase una vez…

Corría el año –pseudo apocalíptico– 2012. El Curiosity Rover aterrizó en Marte, se celebraron los Juegos Olímpicos de Londres,Obama y Chávez consiguieron la reelección mientras Putin alcanzó por primera vez la presidencia, se lanzó Windows 8 e Instagram llegó a Android, entre otros tantos sucesos, como la propuesta bitcoin 2.X. En esta nueva propuesta se tomaban transacciones bitcoin y se les agregaba capas de metadata usando la blockchain como registro y comprobante, generando un valor independiente al que se tenía como criptomoneda, siendo tan pequeñas como se necesitase y representando un gran número de activos –coleccionables, posibilidad de generar nuevas criptomonedas, propiedades, etc.–. A esto se le conoció como colored coins. Para que esto pudiese funcionar, se tenía que llegar a un valor común entre todos los usuarios, sin embargo, al ser tan limitada la capacidad de bitcoin en cuanto a su lenguaje de secuencia de comandos, dejó de ser sostenible. 

Entre las complicaciones encontradas se encontró que podría teóricamente “hinchar” la blockchain al generar transacciones con información extra, complicando y generando costos extras de los nodos que unen cada bloque. Además, no se contó con las tarifas de hash que implican las transacciones, ya que las coloredcoins son incapaces de determinar el valor de cada movimiento, dejando un hueco en la capacidad de cobrar de acuerdo al tamaño o al valor de cada transacción. Al ser, de igual manera, incapaz de implementar protocolos para asegurarse de obtener pagos por quienes hacen uso de la tecnología en gran medida, o quienes generan movimientos de gran tamaño, la actividad y el resultado económico no son proporcionales, desequilibrando –sin generar daños irreparables– el sistema blockchain.

El protocolo Counterparty

A pesar de las dificultades y evidentes problemas de las colored coins, permitieron que se abrieran puertas llenas de potencial no explorado de las que no habría marcha atrás. El mundo cambió para siempre al reconocer la cantidad de posibilidades que implicaba emitir activos en blockchains. La nueva meta era eliminar o rodear la incapacidad de bitcoin para generar tales activos. Así que un par de años después nació Counterparty, una plataforma de código abierto construida sobre la red bitcoin que permite la creación y el intercambio de tokens digitales, pero, más allá de esto, se permite la elaboración de contratos inteligentes, siendo estos acuerdos que se ejecutan automáticamente, eliminando la necesidad de intermediarios.

En otras palabras, se podría decir que los contratos inteligentes son simples algoritmos que de igual manera se basan en la lógica if this, then that, lanzando resultados e interactuando con posibilidades de acuerdo a lo que se les diga que hagan. Difieren de los contratos tradicionales de papel al no contar con cláusulas innecesarias que requieren intermediarios como abogados o cualquier tipo de asistencia “experta”, ambas partes entienden y aceptan los resultados del acuerdo. Con la seguridad de que el registro de la transacción será permanentemente guardado en la blockchain, incapaz de alterarse; disponible cada vez que se requiera consultarse. Lo anterior causó una revolución tecnológica y creativa en donde no parecía haber un límite. La creación de tokens no era restringida, dando pie a un sinfín de experimentos y… memes. 

Rare Pepe, el padre del criptoarte.

Para 2015 el concepto de crowdfunding estaba bien establecido y se generaban miles de proyectos con este tipo de financiación en plataformas como Kickstarter o Gofundme. Counterparty rompió el esquema al ver el nacimiento de las Initial Coin Offering (ICO), una especie de alternativa de crowdfunding en donde las criptomonedas se tokenizan y se intercambian a inversores por “dinero real” o algún otro tipo de criptomoneda. Gracias a esta innovación surgió Spells of Genesis, una startup que desarrolló tokens para poder lanzar su juego de cartas. Los tokens se llamaron BitCrystals y se usan actualmente como moneda de cambio dentro del juego. Los proyectos actuales en Counterparty pueden consultarse aquí.

Un año más tarde, Counterparty se alió con Force of Will, un juego de cartas de gran alcance y buena recepción que se mantiene a la par con Magic: The Gathering. La alianza consistió en lanzar distintas cartas a través de Counterparty como activos, siendo la primera experiencia del juego en una plataforma de este tipo. La recepción fue tal que permitió la visibilización, y, por extensión, la creación de nuevos tokens que servirían para el futuro en el que nos encontramos. El mismo año, y siguiendo la línea de las cartas coleccionables, surgió MyRarePepe –dominio que ya no existe, pero se mantiene una base de datos con los contenidos–, conjunto de las más de 1,700 cartas temáticas del meme Rare Pepe; utilizaban su propio token –PEPECASH–, el cual llegó a alcanzar los $50,000. 

Punks y gatitos

Si bien Ethereum fue lanzado en 2015 con la gran novedad de los contratos inteligentes, no fue sino hasta 2017 que se dio por inaugurado el primer proyecto NFT –real– a gran escala: Los CryPtopunks. En esencia, son 10,000 personajes de colección, ninguno es repetido y todos siguen la línea del pixel art. Hasta la fecha, CryptoPunk 7408 es el que cuenta con más valor. Alcanza los 4.2KΞ ($7.57M), dejando clara la capacidad y el alcance de los NFTs desde su primera aparición. Gracias a este primer proyecto se pudo realizar un cambio en la estandarización de tokens.

Existen casos de uso de NFT que son propiedad de individuos y son negociados por ellos, así como el envío a corredores / carteras / subastadores de terceros (“operadores”). Las NFT pueden representar la propiedad sobre activos digitales o físicos. Hasta la fecha se han considerado los siguientes activos como NFT y  sabemos que alcanzará muchos más realidades 

  • Propiedad física: casas, obras de arte únicas.
  • Coleccionables virtuales: imágenes únicas de gatitos, tarjetas coleccionables.
  • Activos de “valor negativo”: préstamos, cargas y otras responsabilidade.

En realidad todas las casas son distintas y no hay dos gatitos iguales. Los NFT se distinguen y deben realizar un seguimiento de la propiedad de cada uno por separado.

En diciembre del 2017 se marcó la máxima exploción del fenómeno NFT con la creación del juego CryptoKitties, el cual permite a los jugadores comprar, cruzar, vender y coleccionar gatitos con distintos rasgos característicos, de manera que no hay dos iguales. La intención al cruzarlos es que hereden elementos de sus padres, por lo que si se quiere algo muy específico, tan sólo se tiene que buscar a alguien que lo tenga y comprarlo o intercambiarlo para poder crear al gatito soñado. El precio de los CryptoKitties sigue aumentando dependiendo su rareza, generación, padres, etc., por ejemplo, Predator, un gatito de generación 13 que nació el 5 de enero del 2018 tiene un precio actual de 70.708Ξ ($149,000).

¿y después?

Gracias a plataformas como Mintbase y Mintable ha crecido la accesibilidad de crear un NFT de manera propia. Además, la distribución y difusión se mantiene en constante movimiento gracias a marketplaces como OpenSea o Nifty gateway, Super Rare, entre muchos otros sitios, dependiendo de la cantidad, calidad e intención que se tenga. El alcance ha sido tal que incluso se han construido redes sociales que giran en torno a los NFTs, por ejemplo Creary. Creadores establecidos están entrando a este mundo, presentando sus trabajos y recibiendo grandes ganancias a cambio, principalmente en música y gráfica. El crecimiento ha sido tal que grandes casas de subastas como Morton y Christie ‘s han entrado al juego al ofrecer NFTs y subastas completamente digitales.

La seguridad que ofrece la blockchain va más allá del ámbito digital cuando se trata de activos u objetos –tangibles o intangibles– valiosos. Sirven como prueba de propiedad inalterable, es una manera de rastrear, ingresar y mover de manera segura. El panorama pinta un futuro lleno de expresiones y seguridad en cuanto a autoría, sin embargo es posible –e ideal, en mi opinión–, que esto vaya más allá del arte, de la tokenización de todo lo que sea posible. Da pie a un futuro en donde las criptomonedas descentralizadas permiten un futuro democrático en todo ámbito. 

Pero… ¿y después?

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