Columna por: Rossebanks

“Sabemos que nadie nace sabiendo y que lo adquirido forma parte de todo un mar de experiencias propias y ajenas […]”


Muchas veces podemos pensar que las y los diseñadores que vemos en las redes sociales, tanto reconocidos como las y los que recién empiezan nacen de la nada, y no podríamos equivocarnos más. Desde Yves Saint Laurent en el siglo pasado hasta Stella McCartney siendo una de nuestras diseñadoras contemporáneas son las que han tenido mentores, y si bien no son docentes dedicados a educar en clases, han hecho y ayudado a que crecieran nuestros y nuestras diseñadoras favoritas para poder usar esas tendencias de la forma en la que más nos guste, por ello, en el día del docente, reconocemos esa gran labor y sabemos que nada de lo que se ha construido sería posible o similar sin la labor de todas estas personas que han sido mentores de las grandes mentes, incluyendo la del diseño.

De Anna Wintour y Karl Lagerfeld

Hay un sin fin de casos en los que las y los diseñadores que menos esperamos, han sido aprendices de alguien más aunque el estilo es muy distinto a la hora de diseñar. No siempre son personas que se dedican al diseño enseñándole a personas que se dedican al diseño, puede variar, tal es el caso de Anna Wintour, de quien ya hemos hablado numerosas veces sobre su importancia, influencia y relevancia en el mundo de la moda, pero nunca del por qué si al año mueren varios y varias diseñadoras, se hace una MET Gala únicamente para Karl Lagerfeld. Sabemos que Anna Wintour es la curadora de la Gala, por así decirlo, y en realidad de la moda, entonces, ¿qué hace tan relevante a Karl por sobre todos los demás?

Esta historia tiene que remontarse hasta 1988, año en que Wintour asumió el puesto a directora de Vogue y, aunque no tuvieron una relación de mentor-aprendiz en el sentido tradicional, trabajaron juntos en los primeros años de la carrera de Anna y su colaboración dejó una marca profunda en el mundo de la moda y el periodismo editorial.

Karl ya era ampliamente reconocido principalmente por su papel como director creativo de la casa de moda Chanel en donde trabajó durante más de tres décadas, desde 1983 hasta su fallecimiento en 2019. También pasó por marcas como Fendi y su línea homónima (y claramente propia). Mientras tanto, Anna Wintour era una periodista recién egresada que se colocaría como editora de moda británica. Actualmente, ocupa el puesto de editora en jefe de Vogue, tanto en la edición estadounidense como en la británica. 

A partir de ese año en adelante colaboraron juntos de la mano de Vogue en numerosas ocasiones. Juntos, crearon proyectos editoriales y eventos que capturaron la atención de la industria de la moda. Sus colaboraciones incluyeron sesiones de fotos icónicas, reportajes de moda y la organización de desfiles espectaculares. 

La visión de Lagerfeld y el estilo de Wintour se complementaron, y su trabajo conjunto contribuyó al prestigio de Chanel y a la consolidación de Wintour como una de las editoras más influyentes de la industria. No es de sorprender que la muerte del diseñador haya influenciado demasiado en Vogue y sobre todo en su compañera, Anna.

De Yves Saint Laurent y Christian Dior

De ambos diseñadores ya habíamos mencionado esta mentoría en la que uno le es fundamental al otro y viceversa. Christian Dior fundó la casa de moda que lleva su nombre en 1946, en un momento en que la moda estaba saliendo de los confines de la Segunda Guerra Mundial y buscaba una renovación. Esto mientras Yves Saint Laurent comenzaba su carrera en la moda trabajando como aprendiz para Christian Dior en 1955, a la edad de 19 años. 

Sin embargo, su mentor falleció repentinamente dos años después, lo que llevó a Saint Laurent a asumir el papel de director creativo de la casa de moda. En ese momento el nuevo director presentó su famosa colección “Trapèze”, que le valió reconocimiento y éxito. En 1961, fundó su propia marca, Yves Saint Laurent, y continuó revolucionando la moda con sus diseños audaces y vanguardistas. 

Sabemos que la influencia del otro siempre fue fundamental e incluso en ciertos looks clásicos se pueden reconocer, sobre todo por esta misma idea revolucionaria para la época de acentuar el cuerpo de la mujer en momentos donde todo era recto y escondía abruptamente el cuerpo femenino.

Sobre Phoebe Philo y Stella McCartney

La historia de Stella McCartney con el diseñador Christian Lacroix es un asunto totalmente diferente en ámbitos de enseñanza, ya que Stella estaba inspirada y asesorada por varios diseñadores antes de inaugurar su propia marca y encontrar el estilo que la definiría, sin embargo, suele suceder que cuando las personas están influenciadas por mentores, estas terminan siendo unas después de tanto aprendizaje ajeno y propio. Este fue el caso de Phoebe Philo, una diseñadora francesa que comenzó su trayectoria en la moda como aprendiz de Stella McCartney durante su tiempo en Chloé. 

En 2001, McCartney fue nombrada directora creativa de la marca y Philo se convirtió en su mano derecha, jugando un papel crucial en el éxito de la marca durante ese período. Juntas, trabajaron en la creación de una estética femenina y moderna para Chloé, con diseños conocidos por su enfoque relajado, elegante y fluidos.

Siete años después, en 2008, Phoebe fue contratada como directora creativa de Céline, una casa de moda francesa mejor conocida por su estilo minimalista y sofisticado, muy cercano a lo que ambas intentaban llevar. Philo revitalizó la marca, llevándola a nuevas formas de reconocimiento y éxito con su enfoque en la simplicidad, la funcionalidad y la elegancia, convirtiéndose en su sello distintivo y bajo su dirección, Céline se convirtió en una de las marcas más influyentes y admiradas en la industria de la moda.

Durante su tiempo en Céline, Phoebe Philo fue elogiada por su habilidad para capturar el espíritu de lo que era una mujer moderna y por su atención meticulosa a los detalles y la calidad, esto sin olvidar el lujo silencioso que manejaba en su periodo. Sus diseños eran conocidos por su corte preciso, su uso de materiales lujosos y su enfoque en la comodidad y la practicidad. Philo logró un equilibrio entre lo sofisticado y lo minimalista, creando prendas que se convirtieron en elementos básicos en el armario de muchas mujeres.

Por su parte, Stella se volcó en su marca homónima con un enfoque más ambientalista y buscando una moda ecológica, sustentable y sobre todo, innovadora (con materiales veganos y congruentes con la vida y el lujo sostenible), pero aún manteniendo la calidad y la elegancia en sus prendas.

Sabemos que nadie nace sabiendo y que lo adquirido forma parte de todo un mar de experiencias propias y ajenas convertidas y adjudicadas como propias, es aquí donde podemos ver que no se necesita ser un docente en un aula para poder enseñar y orientar a las personas que nunca se sabe si serán grandes celebridades o seguirán siendo pequeños desde la comunidad y grandes detrás.

Este día del docente celebramos esa gran labor de construir el conocimiento y sabemos que nada sería posible sin muchos de ustedes con esa gran vocación.

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