Columna por: Celeste Espinosa

“Gabriela Mistral no sólo enaltece el lugar de las mujeres en las letras latinoamericanas al ganar el Premio Nobel en 1945, sino que también lo hace desde la docencia […]”


La docencia es un noble arte que trasciende las aulas y muchas veces contribuye a la forma en que se desarrollarán las mentes de los estudiantes. A lo largo de la historia, numerosos escritores han encontrado en la enseñanza una fuente de inspiración y una plataforma para compartir no solamente la información necesaria para enseñar, sino también la ideología con la que cada uno se identifica y que resulta imposible de separar a la hora de compartirse en clase, como indica el autor Miguel Angel Santos (2002) La educación es un fenómeno ideológico

Por supuesto que la educación y la literatura no se mezclan solamente en el aula durante el desarrollo de una clase o en la planeación de una materia, sino en la gestación misma de las ideas, tal vez es por ello que los y las autoras que se han dedicado a la docencia gozan de una riqueza de experiencias inigualable, a continuación, te comparto una pequeñísima parte de la vida y la obra de una autora que supo hacer de la docencia y la poesía su bandera.

Gabriela Mistral, Pasión de enseñar (2017) Pensamiento Editorial Universidad de Valparaíso

Me refiero a la poeta chilena Gabriela Mistral. Nacida a finales del siglo XIX, Gabriela Mistral comenzó su vida adulta enseñando a leer y escribir en su pueblo natal, muchos niños y niñas pasaron por sus clases y parte de la forma elegida por Mistral para escribir siempre fue narrar historias, con lo que conseguía que sus estudiantes desarrollaran su imaginación, es en ese entorno que comienza a escribir, sin embargo, sus poemas traspasan el aula y en conjunto con su labor docente la llevan a recorrer Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, lo que enriqueció profundamente no sólo su escritura, sino también su concepción de lo social.

Incluso fue convocada por el entonces Secretario de Educación Pública en México, José Vasconcelos para participar en la Reforma Educativa, con quien congeniaba en ideología al considerar que la educación debía llevarse a todos los niños y las niñas. Parte de sus grandes aportes fue reivindicar las letras precolombinas, pues en México se interesó por las causas indigenistas.

A lo largo de sus viajes, también tuvo la oportunidad de explorar los aspectos más sociales de su entorno, fue en un recorrido por Europa en dónde reconoció las desventajas estructurales a las que se enfrentaba todo América Latina al generar producción de materias primas que más tarde pasaban a engrosar las arcas del capital inglés y que dejaban como consecuencia un panorama empobrecedor en las áreas rurales. Gabriela tiene a lo largo de toda su obra, un dejo del espíritu integracionista americano, soñaba con una América Latina libre y autónoma.

Gabriela Mistral no sólo enaltece el lugar de las mujeres en las letras latinoamericanas al ganar el Premio Nobel en 1945, sino que también lo hace desde la docencia, al abrirse paso en una sociedad de principios del siglo XX que aún consideraba a las mujeres como exclusivas de las tareas del hogar, demostrando su capacidad y enorme convicción a seguir sus ideales de igualdad no sólo en el aula de clase, sino fuera de ella.

Exploraba también el aspecto creativo de la musicalidad en sus poemas, por ello es que su obra tiene un ritmo tan preciso, tan cuidado, principalmente en los que escribió para los niños y niñas entre los que se encuentran: 

LA TIERRA Y LA MUJER

Mientras tiene luz el mundo
y despierto está mi niño,
por encima de su cara,
todo es un hacerse guiños.
Guiños le hace la alameda
con sus dedos amarillos,
y tras de ella vienen nubes
en piruetas de cabritos…
La cigarra, al mediodía,
con el frote le hace guiño,
y la maña de la brisa
guiña con su pañalito.
Al venir la noche hace
guiño socarrón el grillo,
y en saliendo las estrellas,
me le harán sus santos guiños…
Yo le digo a la otra Madre,
a la llena de caminos:
“¡Haz que duerma tu pequeño
para que se duerma el mío!”
Y la muy consentidora,
la rayada de caminos,
me contesta: ¡Duerme al tuyo
para que se duerma el mío!”

SUAVIDADES

Cuando yo te estoy cantando,
en la Tierra acaba el mal:
todo es dulce por tus sienes:
la barranca, el espinar.
Cuando yo te estoy cantando,
se me acaba la crueldad;
suaves son, como tus párpados,
¡la leona y el chacal!

PROMESA A LAS ESTRELLAS

Ojitos de las estrellas
abiertos en un oscuro
teciopelo: de lo alto,
¿me veis puro?
Ojitos de las estrellas,
prendidos en el sereno
cielo, decid: desde arriba,
¿me veis bueno?
Ojitos de las estrellas,
de pestañitas inquietas,
¿por qué sois azules, rojos
y violetas?
Ojitos de la pupila
curiosa y trasnochadora,
¿por qué os borra con sus rosas
la aurora?
Ojitos, salpicaduras
de lágrimas o rocío,
cuando tembláis allá a rriba,
¿es de frío?
Ojitos de las estrellas,
fijo en una y otra os juro
que me habéis de mirar siempre,
siempre puro.

Sin duda alguna la docencia permite explorar nuevas formas de pensar con lo cual se puede cambiar de parecer o enriquecer la experiencia propia, el aula es un espacio infinito que, al menos idealmente, permite la exploración de la duda, la efervescencia de ideas y los cuestionamientos a los más sólidos pilares de la sociedad, el aula puede convertirse en catapulta para la mente inquieta de jóvenes (y no tan jóvenes) y llevarlos por caminos dónde creían imposible transitar, tal vez por ello es que me parece tan relevante esta profesión, pienso que sin el impulso de maestros y maestras que supieron transmitirme la pasión por sus materias, mi paso por la escuela hubiera sido en vano.

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