Mar. Ago 16, 2022
9:01 pm

Kiev intenta reencontrarse con el teatro al adaptar un “1984” más relevante que nunca


La obra tuvo que aplazarse varias veces a causa de la invasión rusa y se representó por primera vez el sábado. El paralelismo con la situación actual del país resulta “increíblemente relevante”.


La obra es una adaptación de 1984, novela de George Orwell. Se representó este fin de semana en Kiev por primera vez desde el inicio de la invasión rusa, para gran alegría de actores y espectadores, hasta que la función fue interrumpida por una alerta de bombardeo.

Es tan relevante que simplemente no se puede perder, dijo el actor Igor Nikolayev, poco antes de la primera representación de la obra. Este espectáculo habla por sí mismo de forma muy clara, y el público se convencerá aún más de que existe el bien y el mal, el mal absoluto.

La novela, publicada en 1949 por el autor británico, describe un régimen totalitario inspirado en el estalinismo y el nazismo, en el que la libertad de expresión ya no existe e incluso el pensamiento está vigilado. Una sociedad en la que prevalecen la violencia y la mentira.

Puedo confirmar cada palabra escrita por George Orwell, como alguien que la vive en la vida cotidiana, dijo la actriz Yulia Brusentseva. La obra es increíblemente relevante no sólo para los ucranianos, sino también para Europa.

Portada de la primera edición de la novela “Nineteen Eighty-Four”.

En realidad, Rusia lleva más de cuatro meses bombardeando Ucrania diariamente, causando miles de víctimas, pero prohíbe a sus ciudadanos utilizar la palabra “guerra” bajo pena de graves condenas. El Kremlin se apoya en los medios de comunicación que controla para difundir su versión de lo que presenta como una “operación militar especial”, calificada de mentira por Kiev y sus aliados occidentales.

En el escenario del teatro Podil, una moderna sala con unas 250 plazas en el centro de Kiev, se representa un espectáculo -a menudo- terrorífico. Winston, el protagonista, se encuentra atado a merced de unos policías deshumanizados que usan máscaras blancas.

Física y psicológicamente, es un espectáculo muy duro, pero no es tan duro y doloroso, psicológica y físicamente, como lo es para la gente que está defendiendo nuestro país ahora, dice Nikolayev.

Parte de los espectadores que habían comprado sus entradas antes de que comenzara la guerra, también establecieron paralelismos entre 1984 y lo que vive su país en la actualidad. “Ahora que hay una guerra, es relevante” ver 1984, subrayó Roman Valenko. “Es la primera vez que podemos ir allí [desde el comienzo de la guerra], creo que es muy bueno, ahora es muy relevante”, añadió Tatiana Melnouk.

Los actores y los espectadores también se alegraron de poder volver al teatro tras cuatro meses de vida cultural amordazada por la guerra y el toque de queda. En las últimas semanas, algunos teatros, cines y la ópera de Kiev han reabierto, pero con una programación reducida. “Este es mi primer espectáculo en cuatro meses”, dice Yuri Felipenko, quien interpreta a O’Brien, un agente de la Policía del Pensamiento y uno de los personajes principales de la novela de Orwell. “La cultura es parte de nuestra nación, no se puede vivir sin cultura”, afirmó.

Los rusos “no quieren que el pueblo ucraniano exista, es nuestro deber mantener viva la cultura ahora”, dice la actriz Broussentseva. Originaria de Severodonetsk, ciudad de la región de Donbass de la que el ejército ruso acaba de tomar el control total tras semanas de incesantes bombardeos; contó al público antes de la actuación cómo su familia se había visto afectada por los combates. “Mi madre pudo irse, a mi tío lo mataron, mi abuela se quedó en la Severodonetsk ocupada”, dijo preocupada. Roman Valenko también cree que es importante apoyar la cultura: “El Estado pide que se apoye la economía: comprar entradas también es apoyar la economía, apoyar el teatro”.

Sin embargo, aún existen riesgos. El sábado 25 de junio, el espectáculo tuvo que ser interrumpido antes del final debido a una nueva alerta de atentado; la representación del domingo 26 de junio se canceló tras nuevos ataques con misiles en un barrio cercano al centro de Kiev al amanecer.

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