Activa, sensible e intensa, así se describe Zaz, la cantante francesa de jazz gypsy, Isabelle Geffroy.


La cantante francesa de jazz gypsy, Isabelle Geffroy, mejor conocida como Zaz, fue conocida internacionalmente gracias a su sencillo Je veux, que nos cautivó con una letra sincera, hablando de la felicidad como un viaje que se genera con generosidad, con amor y su sonrisa tan conocida que le caracteriza. 

Gracias a la conexión de sus letras, nos ha hecho vibrar, llorar, cantar, sentir su pasión y encontrarnos con el romance del jazz, hasta reunirnos con el góspel, incluso experimentar el arte de una de las voces francesas más conocidas de nuestra generación.

Zaz regresa a México con su Organique Tour el próximo sábado 29 de abril para presentarse en el Auditorio BlackBerry, en la Colonia Condesa.

Ha logrado vender más de 4 millones de discos internacionalmente, demostrando que el talento proviene de cualquiera parte, así como sus inicios cantando desde las calles de París, enérgica y con una agilidad vocal que incluso, se le ha comparado con Édith Piaf.

Luego de un descanso de giras, regresa a México el próximo sábado 29 de abril y con motivo de su presentación, la entrevistamos sobre su regreso a tierras mexicanas. Menciona que se siente arrobada de felicidad ya que anteriormente tuvo que cancelar por problemas técnicos. 

No obstante, en esta próxima presentación nos trae canciones de su quinto y más reciente álbum Isa, en el que trabajó con el productor holandés REYN durante el confinamiento de la pandemia. De igual manera, ha trabajado con compositores y músicos como Stephan Eicher, Benjamin Biolay, Gaëtan Roussel y Vanessa Paradis, entre muchos otros. 

Zaz ha convertido sus letras en arte, vinculando sus melodías a sensaciones reales

–Mi arte es vinculatorio. Algo que adoro de la música es que, cuando hacemos conciertos, todos estamos unidos. Somos diferentes y sin embargo somos una unidad. Cuando toco en el escenario me encuentro en mi sitio con los músicos y frente a mí está el público que está súper contento, es intenso. Si ya gozamos sin vernos, con el paso de los álbumes y el tiempo, en el escenario finalmente nos reencontramos, nos vemos en la vida real. ¡Esa es la fiesta!–

Ha mencionado anteriormente que sus canciones mueven las mentes de sus fans, ya que su tema principal es que cada uno de los oyentes sean ellos mismos, es menester retomar su poder para sentirse dichosos de estar vivos. La felicidad sólo depende de cada uno de ellos.

Por ejemplo, tras una pausa de producción en el álbum ISA, se visualiza una sensibilidad con tomar las decisiones por uno mismo, actuando, enfrentado, sintiendo y buscando “el ser”.

Entonces, ¿cómo fue el proceso hasta llegar a concluir con su más reciente álbum?, ¿de dónde viene la inspiración?

–El álbum Isa no se hizo como el resto. Me acompañó Reyn, fue un lindo reencuentro. El álbum fue pensado como una obra. Todas las canciones son un continuo con las mismas sonoridades, quisimos algo más orgánico: una temática en todo un álbum aunque por lo general no hay una congruencia como tal en un mismo material discográfico. Isa es como un viaje hacia mi centro, una introspección más personal e íntima. Elegí parar antes del confinamiento y me encargué de mí, había sentido la necesidad de reencontrarme con Isa pero sin Zaz.–

En el transcurso de su carrera, ha hecho colaboraciones, cantado con el español Pablo Alborán y con Till Lindemann, el vocalista de la banda alemana de metal Rammstein, con este último, cantó a dueto la canción Le jardin des larmes. Demostrado su flexibilidad musical, ya que colaborar con él fue casi “misterioso” pero con buena compatibilidad. 

–Me encontraba haciendo promoción en Alemania y la maquillista que se ocupaba de mí me dijo que él me admiraba. Nos contactamos, nos vimos en uno de sus conciertos y lo demás fue sencillo. Había muchas ganas de hacer ese dúo. Todo se dio de manera fácil. Fue algo completamente loco porque nuestras voces funcionaban bien.

Ambos somos muy exigentes. Él es impresionante, súper sensible y carismático. No somos tan distintos, ambos somos intensos.–

Naturalmente, podemos apreciar la versatilidad en sus cinco álbumes de estudio; Zaz (2010), Recto verso (2013), Paris (2014), Effet miroir (2018) e Isa (2021); y dos álbumes en vivo: Sans tsu tsou (2011) y Sur la route (2016). Agregando diferentes ritmos, géneros e instrumentos que nos vinculan con otros espacios. Entonces, ¿qué viene para el futuro?

–Muchas gracias, eso me hace feliz. Es verdad que tengo necesidad de algo distinto, y cuando siento esa necesidad lo hago. Tengo ganas de volver a mis primeros afectos, quizás volver al jazz, al blues. Todo es posible.–

De los conciertos al activismo social

Con apoyo de tus fans, reconocemos que en tus canciones llevas mucho de los ideales de igualdad y respeto por las personas, ¿significa que tu música influye en el activismo social por la tolerancia de otras voces?

 –Creo que mi música me representa. Me encuentro en un camino de reconocimiento. Creo que el refrán “conócete a ti mismo y conocerás mejor el mundo” es verdadero. Tengo una necesidad imperiosa de ser auténtica, sincera, de afrontar con sinceridad lo que ocurre en mi interior para obtener la mayor libertad posible. 

Es todo un camino poder ser libre, divertirme lo más que pueda. Un artista pone las palabras y expresa las emociones que todavía no sabemos cómo soltar. La música se dedica a acompañar, a hacer bailar, a unir, a expresar nuestras emociones, etc.–

Reconozco que en tus canciones llevas mucho de los ideales de igualdad y respeto por las personas, ¿significa que tu música influye en el activismo social por la tolerancia de otras voces?

–Creo que mi música me representa. Me encuentro en un camino de reconocimiento. Creo que el refrán “conócete a ti mismo y conocerás mejor el mundo” es verdadero. Tengo una necesidad imperiosa de ser auténtica, sincera, de afrontar con sinceridad lo que ocurre en mi interior para obtener la mayor libertad posible. 

Es todo un camino poder ser libre, divertirme lo más que pueda. Un artista pone las palabras y expresa las emociones que todavía no sabemos cómo soltar. La música se dedica a acompañar, a hacer bailar, a unir, a expresar nuestras emociones, etc.–

Además, Zaz creó la fundación ZAZIMUT, con la facultad de proporcionar iniciativas sobre el cuidado del ambiente, así como brindar recursos académicos, que en sus palabras, tomar conciencia de uno mismo, es el comienzo: 

–ZAZIMUT, es un compromiso de todos los días. Son acciones ciudadanas a favor de la ecología, la educación, etc.

Cada año hay nuevos proyectos. No es posible cambiar el mundo si nos quedamos en la teoría, hay que intentar, hacer prueba y error. Hicimos un festival que ha sido reconocido como el mejor ecofestival ciudadano de Francia. 

También creamos junto con las escuelas de bachillerato el juego de mesa Ronchonchon que trata sobre la comunicación no violenta con los demás y que se exporta a nivel internacional. Ahora trabajamos en un nuevo proyecto con las escuelas. Todos podemos hacer pequeños cambios desde nuestro lugar. Tomar conciencia de uno mismo, cuidarse, es el comienzo.–

Zaz nos habla desde la valentía, desde el quitarse el miedo en diversas etapas de nuestras vidas como la infancia, así como sus aprendizajes. Sus canciones son punto de inflexión de estandartes de sinceridad, de ser el espejo de lo que se siente y no se puede gritar. ISA es ejemplo de ello, entonces, ¿qué le dirías a Isabel de aquellos primeros años, antes de lanzarse como artista musical? 

–Tenías razón sobre tantas cosas, pero no fueron del todo en la forma en cómo las pensabas. 

Le diría: “Haz las cosas como las sientas porque tienes un gran instinto. Todas las cosas difíciles también te permitirán resplandecer con intensidad”.–

En ISA, se puede identificar algunos temas espirituales como la concepción de la muerte, las transiciones de pérdidas e incluso los vínculos que experimentamos. Isabelle es quien ahora se muestra, ya no solo es Zaz, la artista. Sino la mujer que habla de humanidad, generosidad, que le canta al amor y al presente. Y que se enfrenta a sus miedos.

–Me da miedo tener miedo. Es como con los animales: si temes, ellos lo sienten y no puedes compartir. Eso se aprende.

Incluso me he enfrentado muchísimo mejor al miedo.–

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