Mar. Jul 5, 2022
1:25 am

Los coleccionistas no compran artistAs

Hace unas semanas Morton tuvo una subasta de libros antiguos y fotografías, entre las cuales se encontraban gelatinas originales de la fotógrafa mexicana Lola Álvarez Bravo, entre sus fotografías había retratos de Clemente Orozco y Francisco Toledo, todas enmarcadas en un precio inicial de 26 mil pesos; ninguna de las obras fue vendida. 

Este no es un caso aislado; la mayoría de las obras de arte creadas por mujeres son malbaratadas en el mundo de las subastas.

Según un estudió realizado en 2017, titulado Is gender in the eye of the beholder?, se descubrió que las obras de artistas mujeres son subastadas por un valor 46.7% menor que las piezas de artistas varones. (Está situación se agrava en países con mayor índice de desigualdad de género, como es el caso de México y Latinoamérica en general). 

¿La razón?

Según dicho estudio, la mayoría de los coleccionistas -quienes suelen ser hombres de negocios-, consideran que las mujeres no tienen la capacidad, creatividad, o la experiencia suficiente para crear grandes obras de arte.

En cambio muchas coleccionistAs han optado en el transcurso del último año por comprar obras de arte creadas por mujeres, esto ayudó a reducir el porcentaje de disparidad de género en el arte en países con alto nivel económico a un 29%. Además, 2020 fue el año de la mujer, por lo que en museos de todo el mundo se gestionaron exposiciones dedicadas a artistAs con distintas trayectorias, inflando su valor en el mercado. 

Tomando Sotheby’s como ejemplo, hablemos de la subasta que tuvo en mayo 2021, (Women) Artists, cuyo fin fue erradicar la brecha de género curando una subasta exclusivamente con arte creado por mujeres. En el catálogo se encontraban obras de Judy Chicago, Ana Mendieta, Marina Abramovic, Cindy Sherman y otras grandes artistas. 

La pieza más cara fue Paloma a la guitarra de Francoise Gilot, se vendió en 922, 500 libras, o sea 25, 380, 680 pesos mexicanos. En la nota del catálogo de esta obra, se menciona la relación amorosa de la artista con Pablo Picasso; tomando en cuenta que las obras de las demás artistas que no se relacionaron con artistas de renombre no fueron vendidas a precios tan elevados como la de Gilot, cabe la pregunta, ¿habrá esto influenciado en la inflación de la pieza cuando ésta estaba estimada en un máximo 180, 000 libras?

A pesar de este esfuerzo por parte de la institución, aún hay una gran brecha de género en las subastas. 

En los catálogos de Sotheby’s, en la categoría de arte contemporáneo, dentro de la modalidad de venta privada -la cual está destinada exclusivamente a obras de un alto valor económico-, sólo cuenta con tres obras creadas por mujeres, las autoras son Elizabeth Peyton y Agnes Martín. 

Por otro lado, no hay ninguna mujer en su categoría “Pintura de viejos maestros”. En su venta directa de arte contemporáneo, la pieza más cara creada por una mujer es Intuition de Monique van Genderen y cuesta 40,000 dólares, mientras que la obra más cara creada por un hombre es Crucifixión de David Kim Whittaker y cuesta 175,000 dólares. La diferencia sigue siendo abismal. 

Actualmente la pieza de arte más cara creada por una artista viva es Propped, de Jenny Saville; esta se vendió en una subasta en Sotheby’s en 2019 por 12.4 millones de dólares. Esta pieza no llega a ser un 14% de lo que costó la pieza más cara creada por un artista vivo, la cual es Rabbit, de Jeff Koons; ésta fue vendida en una subasta de Christie’s en 2019 por 91,1 millones de dólares. 

Ninguna pieza creada por una mujer se encuentra dentro del ranking mundial de las obras de arte más caras, las artistas no son competencia debido al estigma que se tiene en cuanto a la calidad de su trabajo que es igual de bueno que el de un artista hombre. Por eso es necesario nombrar la disparidad de género y analizar cómo atraviesa a la sociedad para poder reducir la brecha. No hay artistas mujeres y artistas hombres; hay artistas y punto

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