En “Promenade à Cracovie”, el director franco-polaco rememora, junto a su amigo de la infancia, el fotógrafo estadounidense Ryszard Horowitz, su pasado en el gueto judío de la ciudad polaca.


El director franco-polaco Roman Polanski está haciendo un discreto regreso: su infancia durante el Holocausto es el tema central de un documental polaco que se estrena en un pequeño puñado de cines el miércoles 5 de julio.

Para la distribuidora de Promenade à Cracovie, la película está pagando el precio de la polémica que rodea al cineasta. Los programadores de cine “se niegan a verla”, afirma Michèle Halberstadt, “me dicen que, en el contexto actual, es mejor no proyectarla”.

El documental sigue al director, ganador de un Oscar por El pianista (2003), por las calles de Cracovia con su amigo de la infancia, el fotógrafo estadounidense Ryszard Horowitz, durante 1 hora y 15 minutos. Los dos supervivientes del Holocausto se conocieron en el gueto judío de Cracovia durante la guerra y vuelven sobre las huellas de aquella época, a la que Polanski dedicó El pianista.

La película se centra en su reencuentro en estos lugares y habla de “la memoria, la confrontación con el pasado, lo efímero, el trauma y el destino”, declaró uno de los directores, Mateusz Kudla, en el Festival de Cine de Cracovia. “A través de estos dos personajes que tuvieron suerte, que sobrevivieron, queríamos mostrar también la tragedia de todos los que vivieron en el gueto de Cracovia y nunca salieron”, añadió.

Con su codirectora, Anna Kokoszka-Romer, rastrearon al nieto de Stefania y Jan Buchala, la pareja de campesinos polacos que escondió al joven Polanski durante casi dos años en el sur del país. El documental muestra la complicidad entre los dos supervivientes, que hablan con modestia del horror de la Shoah y de sus traumas.

Promenade à Cracovie no aborda el resto de la vida del cineasta, hasta las acusaciones de violación que pesan sobre él y que le han llevado a ser perseguido por la justicia estadounidense durante más de 40 años y a ser persona non grata en Hollywood. La situación era diferente en Francia hasta el estreno de An Officer and a Spy en 2019. Roman Polanski, blanco de cuatro acusaciones de agresión sexual o violación que él niega, recibirá un César al mejor director, concedido en su ausencia.

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