Mar. Ago 16, 2022
7:28 pm

Segunda semana del arte: Clavo y escaleras

De cierta manera, podría argumentarse que Clavo no es una feria. No realmente. Podría llamarse un espacio alternativo de exhibición, en donde las estructuras usuales se doblan, sin llegar a romperse.


Las impresiones que dejó la segunda semana del arte en la CDMX continúan asentándose en las sensaciones y la mente de los asistentes -incluyéndonos-, por lo que parece adecuado mirar un par de días hacia atrás y destacar algunas de las obras, galerías, artistas y momentos que nos dejó una de las ferias más importantes de los últimos años: Clavo (Feria en) Movimiento, la cual se llevó a cabo del 29 de abril al 1 de mayo.

El cambio, la permanencia

Planta baja

Continuando con el camino recorrido, Clavo Movimiento se mantiene como una feria de arte contemporáneo dirigido hacia artistas y proyectos emergentes, con la intención de impulsarlos en el caótico -a pesar de ser pequeño- mundo del arte. De cierta manera, podría argumentarse que no es una feria. No realmente. Podría llamarse un espacio alternativo de exhibición, en donde las estructuras usuales aplicadas por los actores que conforman los circuitos artísticos de la Ciudad de México se doblan, sin llegar a romperse del todo. La relación entre artista/proyecto, coleccionistas y público se construye a partir de experiencias; a partir de momentos estéticos.

Para su tercera edición se realizó un cambio de sede, pasando de llevarse a cabo en Casa Versalles (Versalles 113, Colonia Juárez) a un edificio de oficinas ubicado en Querétaro 168, Colonia Roma Norte. El cambio parecía un tanto extraño al principio, ya que la fachada no aparenta albergar una feria de arte en su interior; sin embargo, al entrar es evidente que la organización no sólo se adaptó a lo que ofrece el edificio, sino que lo hicieron suyo, consiguiendo que todo tuviese un espacio en donde encontrarse sin sentirse fuera de lugar.

Una vez dentro, al atravesar el lobby, comenzó a erigirse la experiencia de 45 proyectos de arte divididos en cuatro pisos. El primer impacto sensorial se encontró en los distintos aromas encontrados en la planta baja, gracias a las creaciones de Forte Bread & Coffee, mientras que las bellas publicaciones de Ediciones Concordia y Piedra Ediciones robaron la mirada. Por otra parte, también se encontraron algunas ofertas de El Paint Lab, Contessina, FABLAB, entre otros.

Yoab Vera, Cielitos: circadian souvenirs (2022)

Primeras impresiones y sorpresas

Al subir las escaleras, la primera sorpresa se encuentra en la distribución del espacio de cada galería, ya que tanto a la izquierda, como a la derecha, era posible encontrar obras de -casi- todo tipo. A la izquierda, la presencia de Yoab Vera y Taller Transversal destacaron gracias a la técnica de óleo en barra y concreto sobre tela, la que le daba una textura impresionante a su obra. Casa Equis también se hizo notar con piezas de Diego Beyró, Michelle Sitton, Carleti López Traviesa y Melissa Paredes

Del otro lado, Estudio Marte rompió la forma y el color, mientras que La Trampa Gráfica presentó algunos ejemplos del trabajo de grabado hecho en sus talleres en las accesorias 3 y 4 del Colegio de las Vizcaínas. De igual manera hubo presencia de avant.dev en forma de una exhibición de NFTs.

Llegando al segundo piso, Co-Lab elaboró una línea curatorial que parte de la “ternura radical” y la “arquitectura de los afectos”, con, M A G A, Athenea Papacostas, Karen Díaz, Giovanna Tommasi, Ranchito, y más artistas. PRPGMX sorprendió con una serie de dibujos realizados en cemento por Alejandro Galván que retratan rostros de la periferia y cuyos materiales fueron recolectados o hechos por el mismo artista; por otra parte, Noé Piña prometió enviar fotografías de esculturas monumentales hechas a partir de pequeñas maquetas esculpidas por el mismo público, con la intención de formar un vínculo entre el producto final y el creativo original. 

Galería Unión también se hizo presente al establecer un diálogo entre China y México a partir del mito del nopal chino y la xenofobia que llega a producir; es así que Gabriela Sandoval utiliza la técnica del papel picado para mostrar amalgamas entre escenas mexicanas y tradiciones chinas, al mismo tiempo que se exhiben sobre la réplica de una barda -escala pequeña- encontrada en Milpa Alta que demuestra el nivel de violencia simbólica que se llega a (re)producir. 

Roxo, Leonora Serra, Paula Enríquez, Valentina Velázquez de León y Adrián Galindo formaron parte de Proyecto E.M.E, siendo los últimos dos artistas quienes más destacaron gracias a la utilización de la perspectiva y el movimiento, respectivamente. El juego de la perspectiva de Velázquez de León yace en la impresión en acetatos sobre espejos de algunos espacios/lugares de su hogar vistos desde distintos puntos, generando un diálogo/reflejo con el reconocimiento del ser y el habitar; además, la yuxtaposición de imágenes también recuerda a los fragmentos oníricos de M.C Escher.

Adrián Galindo, Reducción (2021)

Por su parte, Galindo parte de dos momentos: El movimiento y la permanencia. El primero se encontró en un par de fotografías de lo que parecen elementos abstractos, que al analizar detenidamente se convierten en cuerpos rasgados por la larga apertura del obturador en movimiento; el segundo resultó evidente al observar otra serie fotográfica, en donde la sombra es la protagonista, sus formas y posibilidades.

Más escaleras y más democratización del espacio 

En el tercer piso se encontraron piezas de Olivia Garza y Jorge Sarquis Bello como parte de la muestra de El Quinto Piso, mientras que a.m. I art consulting destacó con la serie de dibujos con hilo y carbón en papel de algodón realizados por Gabriela Lobato, la cual explora la traducción del sonido de poemas recitados por diferentes personas. También se presentó Planta Libre Espacio Experimental, centro cultural procedente de Mexicali con obra de Guadalupe Alonso Vidal, que explora “dinámicas laborales enfocadas en [la relación entre una obra de construcción y el desarrollo de un país]”.

Jorge Sarquis Bello, Luna suelta en Oaxaca (2021)

De igual manera se encontraron piezas de Héctor Bázaca, destacando una obra sin título que contaba con placas de vidrio y engomados transparentes, intercalando la figura de una persona con otra figura que representaba al sol, creando una secuencia de un hombre caminando bajo el abrasador calor del norte.

Acercándose al último piso de Clavo, Punto Magnolia se llevó todas las miradas con el trabajo escultórico de Alfonso Zárate, “El acto de la Purificación según San Judas Tadeo”, mostrando al discípulo de Jesús emanando agua negra mientras la figura se mantiene sobre un recipiente. Como parte de la galería, también se encontraron dioramas de Luixant Ramuiz y el óleo “La libertad alumbra al mundo” de Óscar Guzmán Vallejo.

En Frontera, encontramos algunas propuestas interesantes, destacando la producción de Renata Alarcón en latón y lino, así como la instalación “Deep sea” de Mariana Toff, en la que una especie de monolito con un agujero en medio se eleva sobre cristal negro que recuerda a un abismo, reflejando toda interacción con la superficie de madera del monolito. Sin embargo, el proyecto que más llamó la atención fue Mi Valedor, que se presenta como una “Asociación Civil que impulsa la reinserción social de poblaciones excluidas en la CDMX con talleres y una revista cultural de fotografía y literatura”, y la cual además de ofrecer las fotografías que tomaron los valedores a quienes apoyan -quedándose con el 40% de las ganancias-, vendieron sus revistas afuera del edificio.

Alfonso Zárate, El acto de la Purificación según San Judas Tadeo (2022) y La libertad alumbra al mundo (2020) de Óscar Guzmán Vallejo al fondo

Hasta el próximo año

Clavo Movimiento consiguió seguir con su línea, manteniendo su identidad, sus momentos ligeros, divertidos, un tanto fuera de las dinámicas presentadas en la primera semana del arte. El cambio de sede resultó un giro bienvenido, permitiendo una selección de espacios más dinámicos, incluso más democráticos, evitando caer en las complicaciones que implican algunos espacios adaptados. Lamentablemente no fue posible mencionar a cada proyecto, galería y artista, de lo contrario hubiésemos terminado con un pergamino y este texto ya se está tornando algo largo.

Las posibilidades que ofrece Clavo aún están por verse, pero la dirección se mantiene firme a pesar de los cambios internos y no podemos esperar a la siguiente edición.

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