El vínculo entre la literatura y la música ha sido enormemente documentado, sin embargo, creo que las canciones de Juan Gabriel son el ejemplo perfecto, pues supo hacer de sus letras un legado muy similar al de cualquier escritor canónico.


El movimiento LGBTTTIQA+ en México ha pasado por un montón de momentos memorables, el baile de los 41, los inicios de las marchas del Orgullo, lugares icónicos que pasaron a ser espacios seguros para explorar todos los matices de la sexualidad y por supuesto canciones que se volvieron himnos a la hora de evocar amores que alguna vez fueron prohibidos y que ahora se expresan libremente (al menos un poco más que antes). Y es que la música siempre ha formado parte fundamental del desarrollo de la identidad como mexicanos, más allá de gustos, la música por sí misma ha logrado ser al mismo tiempo moldeada por la cultura como impulsora de la misma y no podemos hablar de la influencia de la música en la comunidad LGBTTTIQA+ sin hablar del icónico Juan Gabriel.

El vínculo entre la literatura y la música ha sido enormemente documentado, sin embargo, creo que las canciones de Juan Gabriel son el ejemplo perfecto, pues supo hacer de sus letras un legado muy similar al de cualquier escritor canónico. A lo largo de su carrera, no solo cautivó con su voz y carisma únicos, que se salían totalmente del estándar de la época, sino que también se destacó por su enorme capacidad de composición. Sus canciones, llenas de emociones profundas y letras que no le piden nada a cualquier poeta, han trascendido fronteras y generaciones.

Alberto Aguilera Valadez, verdadero nombre de Juan Gabriel, nació en Parácuaro, Michoacán, y fue el menor de díez hijos, Juan Gabriel creció en un entorno complicado, pues su padre tuvo que ser internado en el hospital psiquiátrico de La Castañeda en Ciudad de México, por lo que su mamá terminó por establecerse en Juárez, Chihuahua, dónde desde muy pequeñito fue ingresado a la Escuela de Mejoramiento Social para Menores. En ese lugar fue dónde tuvo su primer acercamiento a la música, de la mano de su maestro Juan Contreras. Sinceramente, Juan Gabriel tiene una de esas historias que se pueden contar una y otra vez sin que deje de sorprender, sin embargo, su surgimiento oficial dentro del mundo del espectáculo se dio a los 18 años y a partir de ahí se convirtió en una leyenda.

Una de las razones por las que Juan Gabriel se convirtió en un ícono de la música es por su enorme talento como compositor, si a eso le aunamos que desafió los estándares de la época en cuanto a estética y temática, era de esperarse que se convirtiera en un gigante de la industria. Si bien Juan Gabriel nunca fue un hombre que saliera abiertamente como homosexual, muchas de sus letras tienen guiños lo suficientemente sutiles para pasar desapercibidos por el radar moralino de la época. El ejemplo más evidente de ello es “El noa noa” lanzada en 1980, en donde Juan Gabriel elige un ritmo pegadizo con una letra que parece simple, pero que hace referencia al lugar en el que el artista realizó su debut como cantante, un cabaret del mismo nombre, más allá de ese dato, JuanGa elige versos como:

Este es un lugar de ambiente

donde todo es diferente

donde siempre alegremente

bailarás toda la noche

Lo cuál llama la atención, pues en los setentas, un lugar de “ambiente” era la forma en que llamaban a los lugares donde asistían personas pertenecientes a la comunidad LGBT+, algo que refuerza con la frase “donde todo es diferente”. Sin embargo, esta canción no fue la primera en la que abordó el tema, pues en “Yo no nací para amar” ya había dado indicios de un conflicto interno que parece un retrato de lo complejo que podía ser en aquella época amar en la forma en la que él lo hacía: 

A mis dieciséis

Anhelaba tanto un amor que no llegó

Siempre lo esperé

Todos mis amigos se encontraban en la misma situación

Y después yo vi

Cómo iban cambiando su manera de vivir

Todos con su amor

Cada uno de ellos muy sonrientes, muy felices, menos yo

Una soledad

Cada vez más triste y más oscura yo viví

Y a esa edad

Todos preguntaban los motivos, yo solía siempre decir

Yo no nací para amar, nadie nació para mí

Tan solo fui un loco soñador, no más

Yo no nací para amar, nadie nació para mí

Mis sueños nunca se volvieron realidad

En esta poténtisima letra, Juan Gabriel explora el estereotipo que existía en torno a los hombres homosexuales, pues al estar inmersos en una sociedad tan cerrada, era muy cotidiano que permanecieran “solos”, es decir, sin pareja que pudieran mostrar abiertamente, incluso hace alusión a ello en “todos preguntaban los motivos, yo solía siempre decir yo no nací para amar, nadie nació para mí” dando a entender que no podía ser del todo sincero en las razones por las que él se encontraba solo, al mismo tiempo que invierte el papel masculino y adopta una postura que era considerada femenina, pues explora sus emociones sin tapujos y se coloca en una postura a la espera de la conquista, cosa que para la época sólo hacían mujer al estilo de Amanda Miguel o Lupita D’Alessio.

Otro ejemplo de lo sútil que puede ser en sus letras para hablar de temática homosexual es en “No me digas”, canción que interpretó con Rocío Durcal, y que narra un amor que no es correspondido, pero no simplemente porque no se da, sino porque hay una inclinación diferente detrás:

Quisiera estar afuera de tu casa

Escondida para cuando salgas

Verte, verte

Quisiera ser el agua que tú bebe

Para besar los labios que tú tienes

Beberte, beberte

Quisiera ser eso que a ti te gusta

Para ser yo lo que tú siempre buscas

Tu suerte, tu suerte

No me digas que nunca vas a ser mío

En Dios creo, en ti confío

De que eso no será así

En esta canción, Juan Gabriel apela directamente al receptor y emplea oraciones como “Quisiera ser eso que a ti te gusta, para ser yo lo que tú siempre buscas” dando a entender que las preferencias de la persona que ama no son las mismas, por lo tanto pasa a ser un amor imposible, pero que lo mantiene ahí.

Juan Gabriel es sin lugar a dudas, un ícono de la música mexicana y por supuesto también un ícono de la comunidad LGBT+, pues aunque nunca habló abiertamente al respecto, tampoco ocultó su estilo y forma de ser, sin duda un talento que supo ser abrazado y que nos regaló joyas de canciones que pueden llevarnos desde la más profunda melancolía hasta el más alegre baile.

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