Jue. Jun 30, 2022
11:26 pm

Perfil de Artista: Belén Gaché

Cuando se trata de literatura, romper con la estructura es especialmente complicado. El libro mismo, de entrada, limita la voz narrativa a un cuadrado justificado en el que se elige una fuente y un tamaño que pueda ser fácilmente leído por el lector. En todo caso, la poesía ha sido más lúdica, pues juega, ajustándose, eso sí, al espacio en blanco de la página.

Serpentean las palabras como viborita en juego de nokia, se cae o construye en espiral. Esto lo hemos visto en autores como Mallarmé, Ulises Carrión y Maples Arce, que trataban de mantener de columna vertebral en el texto, el cambio de estructura. Pero estos autores, a pesar de ser importantes y revolucionarios dentro de su contexto, se quedan demasiado cortos en la actualidad, pues somos público difícil y nuestras demandas como espectadores, consumidores y lectores son cada vez más exigentes.

Entonces, ¿Cómo subvertir la estructura literaria?

Belén Gaché nació en Buenos Aires en 1960. Se formó en la Universidad de Buenos Aires en historia del arte y literatura y se convirtió, con el paso del tiempo, en una de las pioneras de la literatura digital, la literatura expandida y el arte digital. Su trabajo es interesantísimo, pues explora temas empolvados y simultáneamente toqueteados como la literatura canónica hispanoamericana desde ángulos poco comunes, como hace con el trabajo de Luis de Góngora al convertir uno de sus textos más famosos, Las Soledades, en un juego de lectura interactiva digital.

Los Góngora wordtoys funcionan, en primera instancia, a manera de libro digital, al abrirlo no parece que realmente vaya a haber mucha magia más allá de poder leer en la tablet, en la computadora o en el celular. Mas de manera inesperada, la artista nos ofrece la posibilidad de jugar. Texto lleno de hipervínculos, imágenes y la interacción a través de diferentes maneras de lectura.

Cabe mencionar que antes de los wordtoys enfocados en el difunto poeta barroco, realizó primeramente el poemario titulado Wordtoys, una antología de poesía digital interactiva (1995/2006) restaurada en 2021 y considerada una de sus piezas más subversivas en un contexto en el que el arte y la literatura digital apenas y comenzaban a abrir los ojos.

Góngora Wordtoys (Soledades)

Este tipo de literatura digital, aunque antigua ya, es importante especialmente por una cosa que al menos yo, como ex alumna de literatura, considero que es darle al clavo, y esa razón es que nos lleva de nuevo al canon, sí, pero transforma el lente con el que nos acercamos a mirarlo. Hoy en día nos encontramos en una búsqueda constante de rodear el canon establecido (en lo literario, en lo artístico, en lo histórico, pues) para ponerle atención a aquellos artistas y personajes que fueron ignorados mientras estaban vivos pero cuya obra tiene un peso igual de inconmensurable que la de aquellos a quienes llenaban de premios y reconocimientos. Ahora, insisto, no está mal leer lo estático si la estructura que lo contiene está en pleno movimiento, no siempre se trata de jugar con el texto, sino con la manera en que nos aproximamos a éste.

Belén Gaché publicó en 1994 su primera novela, Luna India, que fue finalista del primer Premio Planeta Biblioteca del Sur. En 1999 Divina anarquía, y en 2004, Lunas eléctricas para las noches sin luna. Su novela La vida y obra de Ambrosia Pons fue finalista en el XXIII Premio Herralde de Novela en 2005 y del XIII Premio Planeta de Argentina, 2006.

En 1995, creó el grupo y sitio web Fin del Mundo, junto con Gustavo Romano, Jorge Haro y Carlos Trilnick en Buenos Aires, que dio a pie a la publicación de un libro en 2002. Fin del mundo es especialmente importante ya que, a la par de Kenneth Goldsmith con la página UbuWeb hacen una colecta de diferentes artistas digitales, en el caso de Belén Gaché, principalmente argentinos. 

En 2004 desarrolló el Blog del niño burbuja, en 2006 publicó en Internet Wordtoys. Y en 2011 una segunda antología, Góngora Wordtoys. Desde 2010 trabaja en el proyecto en línea Kublai Moon, ejemplo de literatura distribuida a través de diferentes medios como blogs, Youtube, y otras plataformas 2.0. También ha realizado video poesías e instalaciones sonoras como El diario de la Luna Caníbal que produjo para la I Bienal del Fin del Mundo, Ushuaia (2007). Ha publicado también el ensayo Escrituras nómades, en 2006.

Otras posibilidades de performance y literatura anarquista expandida

Una de las piezas que más relevancia tienen hasta el día de hoy, es un performance que realizó como apéndice a su novela transmedial de ciencia ficción Kublai Moon ambientada en la lunadesde la plataforma de Second Life. En el performance, el ávatar creado a su imagen y semejanza dentro de la plataforma toma en una de sus manos el libro Kublai Moon y en la otra porta un cartel con la leyenda imperativa “Liberaos de las palabras”. Acto seguido procede a recitar lo que ella denomina discurso de liberación de los poetas y apela a la liberación de las estructuras clásicas en la poesía, como los sonetos, los ditirambos, los alejandrinos. Ella declara:

VIVA EL VERSO LIBERADO. LA GRAMÁTICA SEMIOLOGOCÉNTRICA HA MUERTO.

La obra de esta artista es sumamente poderosa, pues nos recuerda que existe una posibilidad infinita y sobre todo lúdica de manipular al texto, aunque a veces pareciera carecer de flexibilidad, solo es cosa de calentamiento. El juego está, como nos enseña Belén Gaché, sí en el texto, pero también en la estructura y el medio.

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